Werwolf

"Sehen wir uns ins Gesicht. Wir sind Hyperboreer". Nietzsche

Monday, May 08, 2006

Proclama del movimiento Werwolf (Goebbels)



Hoy, 8 de mayo, se cumplen 61 años de la capitulación de la Wehrmacht. La agobiante realidad obligó a las fuerzas armadas alemanas a rendirse frente al poder militar e industrial aliado.

Sin embargo, el nacionalsocialismo, como visión del mundo, no fue derrotado. Por el contrario, jamás capituló. Murieron los hombres, las mujeres y los niños, la sangre corrió por campos y ciudades, tiñó de rojo el asfalto, los pastizales, las arenas y las nieves, pero la Idea genial no fue destruida.

Por esa causa hoy, como mentís a la cacareada victoria de los enemigos de la humanidad, quiero publicar la proclama que Goebbels hiciera a fines de marzo de 1945, cuando ya no fue posible ocultar más tiempo la existencia del movimiento Werwolf, que continuaría resistiendo al enemigo hasta el final, hasta el triunfo final.



PROCLAMA SOBRE EL MOVIMIENTO WERWOLF (fines de Marzo de 1945).


Werwolf es una organización nacida del espíritu nacionalsocialista, el cual no está dispuesto a soportar los límites que restringen a los hombres a luchar sólo dentro de nuestras fuerzas armadas regulares.
Todos los medios son correctos para dañar al enemigo. Nuestras ciudades en el Oeste, destruidas por el cruel terrorismo aéreo, las mujeres y los niños hambrientos a lo largo del Rhin, nos han enseñado a odiar al enemigo. La sangre y las lágrimas de nuestros hombres asesinados, nuestras mujeres violadas y nuestros niños masacrados en los territorios ocupados en el Este, claman venganza. Ellos, unidos entre sí dentro del espíritu del movimiento Werwolf, declaran en esta proclamación, su firme y resuelta decisión, impuesta a través de un juramento sagrado, de nunca doblegarse ante el enemigo, resistirlo siempre, aún bajo las circunstancias más difíciles, y con medios improvisados, combatirlo una y otra vez, enfrentarlo orgullosamente y con determinación, despreciando la indolencia burguesa, indiferentes ante una muerte posible y tomando venganza de cada ultraje que el enemigo cometa contra un miembro de nuestro pueblo, dándole muerte.
El movimiento Werwolf realiza sus propios juicios y decide sobre la vida o la muerte de nuestros enemigos y también de los traidores al pueblo, y posee la fuerza necesaria para ejecutar sus sentencias.
Cada bolchevique, cada inglés y cada norteamericano serán los blancos a atacar de nuestro movimiento. En donde nosotros tengamos la posibilidad de acabar con sus vidas, lo haremos con placer y sin preocupación de las nuestras. Cada alemán, en el puesto en que se encuentre, que se ofrezca a cooperar con el enemigo, sentirá nuestra venganza.
Nuestra misión se origina en la voluntad de ser libres y en el honor del pueblo alemán, el cual nos convoca a mantenernos firmes. Si el enemigo piensa que puede jugar fácilmente con nosotros, y conducir a los pueblos alemanes como rebaños de esclavos, como lo hace con los pueblos rumano, búlgaro y finlandés, para deportarlos hacia las tundras siberianas, o a las minas francesas o inglesas, entonces sabrá que en aquellas áreas que la Wehrmacht deba abandonar temporalmente tras una dura y determinada batalla, un nuevo oponente se alzará, con el cual no contaba, y que será más peligroso que las fuerzas regulares. Más aún si se consideran las viejas y anacrónicas reglas de una conducta de guerra burguesa, la cual el enemigo mismo sólo respeta donde él lo estima apropiado y que desprecia cuando le son adversas.

Odio es nuestra plegaria. Venganza es nuestro grito de guerra.

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